Cuando traemos el equipo de perforación rotativa y el piezocono sísmico a un terreno en Ovalle, lo primero que revisamos es la columna sedimentaria del valle del Limarí. Acá no basta con un golpe de SPT estándar; armamos una campaña que combina ensayos CPTu para perfilar la resistencia al corte no drenada, con geofísica tipo MASW para mapear la rigidez a pequeña deformación. La razón es simple: los suelos blandos de la cuenca, con intercalaciones de limos y arcillas de plasticidad media a alta, reaccionan distinto bajo una excavación confinada. Nuestro análisis geotécnico para túneles en suelo blando integra la respuesta esfuerzo-deformación del macizo, considerando el nivel freático somero que caracteriza a la zona de la Puntilla y sectores aledaños al río. Con más de 30.5 °C en verano, la estabilidad de la frente también depende del control de humedad y la succión matricial del suelo parcialmente saturado. Por eso, el monitoreo durante la excavación es parte no negociable del diseño que entregamos en Ovalle.
En los suelos blandos de Ovalle, un túnel no se cae por falta de resistencia, se cierra por convergencia excesiva si no modelas la rigidez correcta.
Contexto regional
Entre el sector de la Alameda y las zonas más cercanas al lecho del río Limarí, la diferencia de comportamiento geotécnico es abismal. En la Alameda podemos encontrar gravas areno-limosas con cierta cementación que permiten un avance más controlado; apenas bajamos hacia la terraza baja, el perfil cambia a limos y arcillas blandas con plasticidad media, donde el riesgo de inestabilidad de la frente se dispara. El mayor peligro en Ovalle no es el colapso súbito, sino la subsidencia en superficie por asentamientos diferidos. Ignorar un modelo constitutivo avanzado tipo Hardening Soil o un análisis de interacción suelo-revestimiento en estos depósitos sedimentarios de la cuenca del Limarí puede generar daños severos en viviendas aledañas, especialmente las construcciones de albañilería simple tan comunes en el casco histórico. La subsidencia en estos suelos suele manifestarse semanas después del paso del escudo, cuando la presión de poros se disipa.
Dudas habituales
¿Qué ensayos de campo específicos hacen en Ovalle para un túnel en suelo blando?
En Ovalle privilegiamos el piezocono sísmico, que nos da resistencia por punta, fricción lateral y velocidad de onda de corte en un solo registro. Lo combinamos con la instalación de piezómetros de cuerda vibrante para monitorear la presión de poros durante la excavación, porque el nivel freático acá varía mucho entre la terraza alta y la baja del Limarí.
¿Cuánto cuesta un estudio geotécnico para túnel en suelo blando en Ovalle?
Depende de la longitud del trazado y la cantidad de sondeos, pero para un túnel urbano típico en la cuenca de Ovalle, un estudio que incluya campaña de CPTu, geofísica, ensayos triaxiales y modelación numérica puede estar entre $1.828.000 y $9.096.000. El costo varía si se requieren ensayos especiales de expansividad en las arcillas locales o análisis de interacción dinámica.
¿Qué norma chilena aplica al diseño de túneles en la región de Coquimbo?
Aunque no hay una norma chilena exclusiva para túneles en suelo, en Ovalle basamos el diseño sísmico en la NCh 2369 para estructuras industriales, complementada con la NCh 1508 para los estudios de mecánica de suelos. Para los parámetros de deformación y la clasificación del macizo seguimos las guías del USACE y la FHWA.